Rialiti

Te levantas apenas, el sueño y las ganas de hacer nada te invaden. De cualquier cosa te ríes. De aquellos chistes a los que no les ves la gracia, pero como todos lo hacen, tu también, hablas con tus “amigos” y les cuentas lo bien que lo pasaste camino a tu casa mirando el paisaje. Todo con sonrisas. Abrazas a quien crees que espera un abrazo y le das ese si que quiere escuchar tu “amiga”: si, iré contigo. A la misma hora de ayer vuelves a tu casa y te das cuenta de cuánto disfrutas de estar sola, cuánto te gusta el viaje en la micro con los audífonos en tus oídos y la música a más no poder, con canciones que cuentan historias que no logran por ningún motivo contar tu historia…o por el contrario aquellas que cuentan exactamente tu momento. Te das cuenta de lo sola que te haz sentido este último tiempo, y no sabes si para bien o para mal, pero te acostumbraste. Escribo y sin darme cuenta, casi sin sentir, el teclado, las letras se vuelven nublosas y mecánicamente limpio una lágrima que comienza a caer sobre mi mejilla. De forma instantánea comienzan a repercutir unos flashback en tu cabeza y las lágrimas son tantas que no eres capaz de atajarlas todas. Tiempo Pasado te mira desde atrás, burlándose de ti y de tu presente, lo único que quieres es volver a ese tiempo. Siete personas que vivían en un departamento murieron por las temperaturas bajas de este último tiempo alcanzas a oír en la tele mientras bajas para ir a buscar esa pastilla que debes tomar de por vida pero de la cual nadie sabe porque a nadie le interesa, y tu madre en el sillón rogándole a tu padre para que le compre las botas de 24990 pesos que están en oferta en Falabella, mientras él finge no escuchar estando atento a las noticias, encontrando alguna explicación de por qué el imbécil que pateo no le dio al arco y por qué diablos le pagan si no sabe meter la pelota en el arco. Con un sorbo de agua la pastilla ya está haciendo efecto dentro de quizás qué parte del cuerpo. Pero la tristeza no se quita y tampoco conoces a nadie que esté tomando alguna milagrosa pastilla que la quite. Esperabas el momento justo para hablarle, pero nunca llegó y ahora te preguntas si fue un “incidente” o quizás el momento ya pasó y no te diste cuenta…pero la vida sigue y no se detendrá a esperarte, este dialogo jamás existirá: vida dice: te sientes bien para continuar?- tu respondes: no, me esperas otra semana?. Así que la vida continúa y hola estoy bien.

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