Alsonético


Es lanzada con la concentración de todas las fuerzas de un engaño, brutal. No distingue de tristeza ni risas, de llanto ni de alegría. Decidida. No respeta semáforos, flores de papel, ni a la Candelaria.
Infinitos gramos cuando se cree necesario y cuando no, también. Algo así como un “por si las moscas”, capaz de crear un calendario y lograr que todas las bacterias del mundo giren en torno a su creación.
Cae, es sólo un gran hilo que cae. A ojos de cualquier egoísta no son más que partituras que a un despreocupado director de orquesta se le han perdido y que no hace el menor intento por recuperar.
Se pega en el rostro, sabor a jugo de murta perfectamente procesado, que a cualquiera engaña, como un lunar que invita a ser infiel. Testigo de cómo y cuándo las mejillas pierden el color. Perfectamente confundible con lágrimas que anuncian conclusiones en días sombríos y hace que te preguntes una y otra vez cuál es el precio a aprender a no llorar.
El ruido asusta a niños, jóvenes, adultos y ancianos, acá la costumbre no tiene lugar. Castiga sus voces y pone en jaque sus músculos. Caras disgustadas con la vida. No faltan los que huyen, se marchan buscando su dignidad en lo alto.
Muy seguido se forman pequeños mares que esconden infinitas historias, que encienden el silencio, que se quiebran en inmensas olas y derrumbes.
No soporta la luz. Un haz luminoso puede ser completamente mortal para sus funciones. La consume poco a poco, sin apuro alguno, segura de que en cualquier momento se extinguirá.
Está aquí, mientras ordeno veinte veces los libros, las copas, las cartas y la alcoba, burlándose porque finjo ser tonta, apoyo mi cabeza en el cristal y se apresura en hacerme saber que la juventud se me va en bicicleta y no volverá.
Todos corren cuando perciben su presencia, la quieren evitar, porque nadie aguanta que aparezca, que sin invitación se apropie de la fiesta y haga su arribo justo allí, en cada una de las guerras que no se han sabido ganar por haberlas peleado sin una pizca de honestidad. Qué hace aquí: todo y nada a la vez. Consigue que todos, TODOS, se confiesen, prometan y recen sin cesar, aquello que nunca harán. Vuelve la misma función y el mismo espectador.

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