En un rato más será la hora del lunes, quizás la del martes o miércoles, no lo tengo claro, se que tú tampoco, y podré decir todo aquello que no esperas escuchar, todo lo que quieres saber pero que dudas que saldrá de mi boca, tratarás de echarme la culpa, eso lo se. Para terminar diremos que nunca más volverá a pasar, pero luego de unos dos meses estaremos e
n la misma conversación. Esta vez lo haré distinto, esta vez diré que te quiero y me haré la niña buena, trataré de ser la víctima, no lo he ensayado pero tengo claro cómo hacerlo. Te conozco: se lo que te gusta escuchar y hasta donde llega el límite. Es un simple ejercicio de matemáticas: una ecuación que ya resolví y acabo de memorizar. Ok, ahora me tocas, me abrazas, pasas una mano por la cintura, mientras que con la otra levantas el chaleco, ese azul que no te gusta, buscando lo mismo. Trato de esquivar un escalofrió, lo consigo, luego otro, el tercero es mas fuerte y me estremece, me sientes y me aprietas con fuerza. Te siento mío por una fracción de segundo, apoyo mi cabeza justo antes de tu hombro y me baño de aquel olor que no me resulta nada fácil olvidar. Siento que me sueltas con una mano y la llevas hasta tu cara para limpiar una lágrima. El resultado de la ecuación acaba de fallar, que pasó, si el orden de los factores no altera el producto? Olvidé, lo olvidé, y caí. Olvide que todo es de verdad y que nada me costó nada.
n la misma conversación. Esta vez lo haré distinto, esta vez diré que te quiero y me haré la niña buena, trataré de ser la víctima, no lo he ensayado pero tengo claro cómo hacerlo. Te conozco: se lo que te gusta escuchar y hasta donde llega el límite. Es un simple ejercicio de matemáticas: una ecuación que ya resolví y acabo de memorizar. Ok, ahora me tocas, me abrazas, pasas una mano por la cintura, mientras que con la otra levantas el chaleco, ese azul que no te gusta, buscando lo mismo. Trato de esquivar un escalofrió, lo consigo, luego otro, el tercero es mas fuerte y me estremece, me sientes y me aprietas con fuerza. Te siento mío por una fracción de segundo, apoyo mi cabeza justo antes de tu hombro y me baño de aquel olor que no me resulta nada fácil olvidar. Siento que me sueltas con una mano y la llevas hasta tu cara para limpiar una lágrima. El resultado de la ecuación acaba de fallar, que pasó, si el orden de los factores no altera el producto? Olvidé, lo olvidé, y caí. Olvide que todo es de verdad y que nada me costó nada. 
