El café va cubriendo el naranjo
así como un haz va perdiendo su objetivo
el eclipse se apodera
y se descubre el crimen
Cae un rayo allí donde aún no es invierno
y sus ojos se van vistiendo del mar
el sabor del kutchen de membrillo
se vuelve ahora en un trago amargo adormecido
Tal vez a la próxima sea algo mejor
pero recuerda que ésta era la próxima
acaricia la soledad tu pelo y se posa en su alma
como aquella bacteria entrañable que nunca fue
[No respondas a sus gritos que sabes ya aquel camino]
Cuadros que ciegan sus oídos
en ese instante me cubres con tu manto
y vuelvo a firmar mi declaración:
Creo en los marcianos riendo allí escondidos



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